En psicología, solemos hablar de tres tipos de memoria principales: la sensorial, la de corto plazo y la de largo plazo. Piensa en ellas no como cajones separados, sino como etapas de un proceso que decide qué información se queda contigo y cuál se desvanece.
Entender los tipos de memoria para estudiar mejor

Imagina que tu cerebro es una oficina con mucho jaleo. Cada segundo, llega un montón de “correo” en forma de imágenes, sonidos y sensaciones. Esa primera avalancha de datos es la memoria sensorial, el buzón de entrada donde todo aterriza por un instante.
De todo ese correo, solo una pequeña parte se pone sobre el escritorio para trabajar con ella ahora mismo. Esa es tu memoria a corto plazo. El problema es que el escritorio es bastante pequeño y se abarrota enseguida. Solo la información realmente importante se clasifica y se guarda en un archivador gigante y bien organizado: tu memoria a largo plazo.
La clave para dejar de estudiar y olvidar al día siguiente está en entender cómo funciona esta “oficina mental”. Tu objetivo no es solo leer, sino conseguir que la información pase del escritorio temporal a ese archivador permanente.
De leer por encima a aprender de verdad
¿Te ha pasado alguna vez eso de leer una página y, cinco minutos después, no recordar nada? Eso es porque la información nunca salió del escritorio. Se quedó ahí, en la memoria a corto plazo, y se perdió entre el resto de papeles.
En esta guía no nos quedaremos en la teoría. Te vamos a dar trucos prácticos para que lo que estudies hoy siga fresco y accesible el día del examen.
Aquí es donde la tecnología te puede echar una mano. Herramientas como Sumerly, por ejemplo, funcionan como tu propio asistente de estudio. Cogen tus apuntes o los capítulos del libro y los convierten en flashcards o pequeños quizzes para que te pongas a prueba. Este simple cambio transforma el estudio pasivo en un entrenamiento activo, fortaleciendo las conexiones que necesitas para recordar a largo plazo. Si quieres ir un paso más allá en tu organización, te recomendamos aprender cómo elaborar una guía de estudio efectiva en este otro post.
¡Vamos a ver cómo puedes dominar cada tipo de memoria para que tus horas de estudio de verdad sirvan para algo
La memoria sensorial: el filtro de tu atención

Piensa en la última vez que entraste en tu cafetería favorita. De golpe, te llegó el murmullo de las conversaciones, el aroma del café recién hecho y el sonido de la máquina de espresso. Todo a la vez. Esa avalancha de información fue procesada por tu memoria sensorial, que actúa como un filtro rapidísimo.
Este tipo de memoria es, básicamente, la sala de espera de tu cerebro. Captura una cantidad brutal de datos que le llegan a través de los sentidos, pero los retiene durante un suspiro, a menudo menos de un segundo. Aunque suene a poco, su trabajo es crucial: decide qué es simple “ruido” de fondo y qué información es lo bastante importante como para pasar a la siguiente fase, la memoria a corto plazo.
Los dos filtros sensoriales clave
La memoria sensorial no es una sola cosa, sino que tiene “especialistas” para cada sentido. Para estudiar, los que más nos interesan son dos:
- Memoria icónica (la visual): Es la que te permite “ver” una imagen mentalmente por una fracción de segundo después de que haya desaparecido. Es lo que te da un instante extra para procesar lo que ponía en esa diapositiva de clase que el profesor pasó demasiado rápido.
- Memoria ecoica (la auditiva): Esta se encarga de los sonidos y dura un poquito más, unos 3 o 4 segundos. Gracias a ella, puedes entender una frase entera en lugar de oír solo un montón de palabras sueltas. Básicamente, “sujeta” el principio de la frase mientras escuchas el final.
Entender cómo funcionan estos filtros es el primer paso para estudiar mejor. Si no estás prestando atención, la información clave de una clase o de un texto ni siquiera pasará esta primera barrera. Se desvanecerá sin que te des cuenta.
Saber gestionar datos complejos es vital, y no solo para los exámenes. Por ejemplo, la Memoria de Actividad de Donación y Trasplante en España de 2023 muestra cifras récord que nos consolidan como líderes mundiales, un éxito que se basa en manejar protocolos y datos con una precisión milimétrica. Esa misma necesidad de dominar información crítica es la que tienes como estudiante.
Aquí es donde herramientas como Sumerly marcan la diferencia. Para un estudiante, la mejor manera de asegurar que la información clave pasa el filtro de la atención es interactuar con ella. Crear flashcards o quizzes con Sumerly a partir de tus apuntes te obliga a identificar y retener lo más importante. Si te interesa, puedes echar un vistazo a los datos y su impacto en la Memoria de Actividad de Donación y Trasplante de 2023.
La memoria a corto plazo: tu espacio de trabajo mental

Una vez que la información ha captado tu atención y pasa el primer filtro, aterriza en tu memoria a corto plazo (MCP). Imagínala como si fuera la memoria RAM de tu ordenador: es ese espacio de trabajo temporal donde gestionas de forma activa la información que necesitas aquí y ahora.
Piensa en cuando te dictan un número de teléfono para marcarlo al momento, o cuando intentas seguir los pasos de una receta. En esas situaciones, tu memoria a corto plazo está a pleno rendimiento.
El problema es que este “escritorio” mental es bastante pequeño y se desordena con una facilidad pasmosa.
La memoria a corto plazo es como un post-it mental. Es genial para apuntar algo rápido, pero no está hecha para guardar información para siempre. Si intentas pegar demasiados post-its, algunos se caerán y otros quedarán tapados.
Esta limitación es una de las mayores fuentes de frustración al estudiar. Lees un párrafo denso, intentas retener varias ideas a la vez y, de repente, sientes que el cerebro se bloquea y se te olvida lo que acabas de leer. Es una sensación muy familiar, ¿verdad?
Los límites de tu escritorio mental
Para aprender a estudiar de forma más inteligente, es fundamental que conozcas las dos grandes limitaciones de tu memoria a corto plazo:
- Capacidad limitada: La mayoría de nosotros solo podemos manejar entre 5 y 9 fragmentos de información al mismo tiempo. Esto explica por qué recordar un número de teléfono de 7 cifras es factible, pero uno de 15 se convierte en una misión imposible.
- Duración breve: Si no haces un esfuerzo por retenerla, la información se esfuma en apenas 20 o 30 segundos. Por eso, si te distraen justo después de darte un dato, lo más probable es que desaparezca sin dejar rastro.
Por suerte, no todo está perdido. Existen técnicas muy eficaces para “engañar” a esta memoria y ampliar su capacidad. Una de las más conocidas es el chunking, que no es más que agrupar elementos sueltos en bloques con sentido.
Por ejemplo, la secuencia 1-4-9-2-2-0-2-3 es mucho más fácil de recordar si la agrupas en dos fechas con significado: 1492 y 2023. De repente, 8 cifras se convierten en solo 2 ideas.
Este principio es oro puro para estudiar. En lugar de intentar memorizar listas interminables de datos aislados, la clave está en buscar patrones, agrupar conceptos y crear conexiones. Sumerly te facilita este proceso como ninguna otra herramienta. Al crear flashcards y quizzes desde tus apuntes, te obliga a descomponer temas complejos en piezas más pequeñas y manejables, justo lo que necesita tu memoria a corto plazo para trabajar eficientemente.
Este proceso de organización es el primer paso para que esa información dé el salto a la memoria a largo plazo. Si quieres profundizar, puedes aprender más sobre la memoria de trabajo y su papel fundamental en el aprendizaje.
La memoria a largo plazo: el gran archivo de tu conocimiento
Si la memoria a corto plazo era nuestro escritorio de trabajo, la memoria a largo plazo (MLP) es como esa biblioteca gigantesca y perfectamente organizada donde guardas todo lo que de verdad importa. Es el almacén de tu vida, con una capacidad casi infinita, donde conviven el nombre de tu primer perro, tus recuerdos de la infancia y esas fórmulas matemáticas complejas que necesitas para el próximo examen.
Aquí es donde ocurre la magia del aprendizaje de verdad. A diferencia de esa nota mental que se desvanece en segundos, la información que llega aquí puede quedarse contigo para siempre. Pero, ojo, que un dato se archive de forma permanente no es algo que pase por casualidad. Requiere un poco de intención y, sobre todo, una buena estrategia.
Dos grandes “secciones” en tu biblioteca mental
Para que te hagas una idea de cómo funciona, podemos imaginar esta gran biblioteca dividida en dos secciones principales, cada una con un tipo de “libro” muy diferente:
- Memoria explícita (o declarativa): Piensa en esta como la sección de consulta. Aquí están todos los datos que puedes “declarar” o explicar con palabras. ¿La capital de Francia? ¿La fecha de esa batalla histórica que siempre te preguntan? ¿Lo que cenaste anoche? Todo eso vive aquí. Como estudiante, esta es la sección que más te interesa cuidar.
- Memoria implícita (o procedimental): Esta es la sección del “saber hacer”. Guarda todas esas habilidades y hábitos que ejecutas en piloto automático, como montar en bici, escribir en el teclado a toda velocidad o atarte los cordones. No necesitas pensar en los pasos, tu cuerpo simplemente… lo hace.
Está claro, ¿no? Tu gran misión como estudiante es llenar y organizar bien la sección de memoria explícita. Necesitas poder ir a la estantería correcta, coger el “libro” de un concepto o una teoría y explicarlo con claridad, sobre todo cuando tienes un examen delante.
Cómo grabar la información a fuego para no olvidarla
El proceso de trasladar la información a esta biblioteca permanente se llama codificación, y te aseguro que no es un acto pasivo. No vale con leer tus apuntes una y otra vez esperando que algo se pegue. Para crear recuerdos sólidos y duraderos, tienes que “trabajar” el material, interactuar con él.
Tu objetivo no es solo “guardar” datos como si fueran archivos en un ordenador. Es crear caminos neuronales, autopistas de acceso rápido y fiable para poder “recuperar” esa información al instante, incluso bajo la presión de un examen.
Para conseguirlo, técnicas como la elaboración (conectar lo nuevo con lo que ya sabes) y la práctica de recuperación activa son tus mejores aliadas. Por ejemplo, en lugar de limitarte a leer la definición de un concepto, intenta explicarla con tus propias palabras o busca un ejemplo que te ayude a visualizarla.
Este esfuerzo es fundamental, sobre todo en carreras donde tienes que manejar muchísimos datos complejos. Un buen ejemplo es la Memoria de Información Estadística 2019-2023 sobre Prevención de Blanqueo de Capitales en España, que muestra la cantidad de información que deben asimilar los futuros profesionales del derecho o la economía. Entender esas estadísticas no es opcional, es vital para ellos. Si te pica la curiosidad, puedes ver la densidad de este tipo de informes en el documento completo de SEPBLAC.
Y es justo aquí donde crear flashcards y quizzes con Sumerly se convierte en tu arma secreta. Al transformar tus apuntes en un juego de preguntas y respuestas, obligas a tu cerebro a practicar activamente eso que llamamos “recuperación”. Cada vez que aciertas una flashcard, es como si estuvieras asfaltando un poco más esa autopista de acceso al recuerdo, haciendo que sea más fuerte, más rápido y más fácil de encontrar la próxima vez que lo necesites.
Cómo consolidar lo que aprendes con estrategias activas
Vale, ya hemos hablado de los distintos tipos de memoria y de cómo funciona nuestro cerebro. Pero saber la teoría es solo el primer paso. La pregunta del millón es: ¿cómo uso todo esto para estudiar mejor y, seamos sinceros, para aprobar?
La clave está en entender que la información no viaja sola desde la memoria a corto plazo hasta ese almacén casi infinito que es la memoria a largo plazo. No es un proceso automático. Requiere intención y, sobre todo, una buena estrategia.
Aquí es donde entra en juego la técnica más potente que conocemos, respaldada por décadas de ciencia cognitiva: la recuperación activa (o active recall, como se la conoce en inglés).
¿En qué consiste? Es justo lo contrario a lo que hemos hecho casi todos alguna vez: releer los apuntes una y otra vez. Eso es pasivo. La recuperación activa te obliga a esforzarte por recordar la información desde cero, sin mirar las notas, sin tener pistas. Y es precisamente ese esfuerzo el que crea y fortalece las autopistas neuronales en tu cerebro.
Este mapa conceptual lo ilustra muy bien, mostrándonos las dos grandes divisiones de la memoria a largo plazo que queremos entrenar.

Como estudiante, tu objetivo principal es reforzar la memoria explícita (la que guarda los conceptos, los datos, las fechas…) para poder acceder a ella cuando te haga falta, como en medio de un examen.
Convierte tus apuntes en una herramienta de entrenamiento
Aquí es donde una herramienta como Sumerly te puede cambiar las reglas del juego. Su función es muy simple pero potentísima: automatiza el proceso de estudio activo para que tú te dediques a lo importante, que es aprender. Todo estudiante debe aprovechar la creación de flashcards y quizzes.
Imagina que tienes los apuntes de una clase o un capítulo infumable de un libro de texto. Con Sumerly, el proceso es así de fácil:
- Sube tus materiales: Arrastra un PDF, un archivo de texto o, más fácil aún, copia y pega tus apuntes directamente en la plataforma.
- Deja que haga su magia: Con un solo clic, la IA de Sumerly lee y entiende el contenido, detecta las ideas y datos clave, y los convierte en un mazo de flashcards o en un test para que te pongas a prueba.
Con este simple gesto, acabas de transformar un material de estudio pasivo y aburrido en un entrenamiento activo para tu cerebro.
Cada vez que intentas recordar la respuesta de una flashcard, estás obligando a tu cerebro a buscar esa información y a reforzar el camino para llegar a ella. Piensa que es como hacer una repetición en el gimnasio, pero para tu memoria.
Esta es, sin duda, la forma más eficaz de asegurarte de que el conocimiento no solo te entre por un oído y te salga por el otro, sino que se quede ahí, bien anclado y listo para ser usado.
El poder de los tests y las flashcards creadas por IA
La ventaja de usar una herramienta inteligente no es solo la rapidez. Sumerly está diseñado para crear preguntas que te hagan pensar de verdad, no solo para que memorices como un robot.
- Distingue lo importante: La IA es buenísima diferenciando los conceptos cruciales de la paja, así que tus flashcards se centrarán en lo que de verdad tienes que saber para el examen.
- Crea preguntas variadas: No se limita a las típicas tarjetas de “término y definición”. Puede generar preguntas que te pidan comparar ideas, explicar un proceso con tus palabras o aplicar una fórmula.
En resumen, incorporar la recuperación activa en tu rutina con flashcards y tests es la estrategia más directa para construir una memoria a largo plazo sólida y de confianza. Si quieres convertirte en un maestro de esta técnica, te recomendamos echarle un vistazo a nuestra guía definitiva para maximizar tu estudio con flashcards.
Por qué olvidamos y cómo darle la vuelta a la tortilla
A todos nos ha pasado. Te estudias un tema, crees que lo dominas y, al día siguiente, parece que se ha esfumado de tu cabeza. ¿Frustrante, verdad? Pues que no cunda el pánico, porque olvidar es tan natural como aprender. La clave está en entender por qué pasa y, sobre todo, en saber cómo ponerle remedio.
Casi siempre, el culpable es uno de estos dos sospechosos habituales: el decaimiento de la memoria o la interferencia.
El decaimiento es fácil de entender: si no usas un recuerdo, se debilita. Imagina un sendero en el bosque. Si dejas de pasar por él, la maleza acaba cubriéndolo. Pues con tus conexiones neuronales pasa exactamente lo mismo. Por otro lado, la interferencia es lo que ocurre cuando una información nueva choca con otra que ya tenías, creando un lío monumental. Es como intentar aprender italiano y portugués a la vez y acabar mezclando palabras sin querer.
Estrategias para que no se te olvide lo importante
La buena noticia es que no tienes que resignarte a olvidar. En lugar de frustrarte, lo que necesitas es un plan de ataque para mantener a raya a estos dos saboteadores del estudio. Y no, no se trata de echarle más horas, sino de estudiar con más cabeza.
Aquí te dejo dos de las estrategias más potentes que existen:
- La repetición espaciada: Para evitar que el camino de tus recuerdos se llene de maleza, tienes que transitarlo de vez en cuando. Repasa la información en intervalos de tiempo cada vez más largos. Así le das una señal muy clara a tu cerebro: “¡Oye, esto es importante, guárdalo bien!”.
- Estudiar de forma ordenada: Para que las ideas no se pisen unas a otras, organiza tus sesiones de estudio por temas. Dedica un bloque a un concepto, asegúrate de que lo tienes claro y solo entonces pasa al siguiente. ¡Prohibido saltar de una cosa a otra como un colibrí!
El truco no es intentar no olvidar nunca nada (¡imposible!), sino gestionar qué se queda y qué se va. Se trata de reforzar los recuerdos clave de forma estratégica para que estén ahí, a mano, cuando de verdad los necesites.
Tu plan de acción con Sumerly
Y aquí es donde la tecnología se convierte en tu mejor aliada para el estudio. Sumerly te ayuda a poner en piloto automático estas estrategias. Cuando creas flashcards y quizzes a partir de tus apuntes, estás convirtiendo un simple repaso en un potente ejercicio de recuperación activa, la mejor arma contra el olvido.
Además, puedes organizar todos tus mazos de flashcards en carpetas, una para cada asignatura o tema. Esto es genial para evitar la interferencia y mantener todo tu conocimiento bien compartimentado.
Esta necesidad de organizar bien la información es universal. Sin ir más lejos, la Memoria del Plan Estadístico Nacional 2021-2024 de España destaca que el manejo de enormes bases de datos es fundamental para generar estadísticas fiables. La capacidad de gestionar y recordar grandes volúmenes de datos es crítica. Si te pica la curiosidad, puedes descubrir más sobre esta metodología en el informe del INE.
Usar la repetición espaciada con las flashcards de Sumerly es la forma más directa de plantarle cara a la famosa “curva del olvido”. Así mantienes la información fresca en tu mente y lista para el día del examen. Y si quieres más ideas para petarlo, descubre 10 métodos efectivos para prepararte para un examen.
Resolvemos tus dudas: preguntas frecuentes sobre memoria y técnicas de estudio
Para atar todos los cabos, vamos a responder a esas preguntas que siempre surgen cuando hablamos de los distintos tipos de memoria y de cómo ponerlos a trabajar a nuestro favor.
¿De verdad funciona eso de estudiar según mi “estilo de aprendizaje”?
Seguro que más de una vez te han dicho (o has hecho un test que te ha dicho) que eres una persona “visual”, “auditiva” o “kinestésica”. La idea suena bien, pero la ciencia nos dice otra cosa: todos, sin excepción, aprendemos mejor cuando la información nos entra por varios sentidos a la vez.
En lugar de obsesionarte con un solo estilo, lo más inteligente es atacar el material desde diferentes frentes. Por ejemplo, puedes leer tus apuntes (visual), contárselos a un amigo en voz alta (auditivo) y luego hacer un esquema o un mapa mental mientras te mueves por la habitación (kinestésico). Aquí, crear flashcards y quizzes con Sumerly es una forma fantástica de combinar estos enfoques, ya que lees, escribes y te autoevalúas activamente.
No te encasilles. La clave está en crear una red de recuerdos. Cuantos más caminos construyas hacia una idea en tu cerebro, más fácil será encontrarla cuando la necesites.
¿Cuántas veces tengo que repasar mis flashcards para que se me quede algo?
No hay una cifra mágica, pero sí un sistema que funciona de maravilla: la repetición espaciada. La lógica es simple, pero potente: tienes que volver a ver la información justo en el momento en que tu cerebro está a punto de tirarla a la papelera.
Un buen esquema para empezar podría ser este:
- Repasa la flashcard a los pocos minutos de hacerla.
- Dale otro vistazo al día siguiente.
- Vuelve a ella en tres días.
- Luego, una semana después, y así vas alargando los plazos.
Este método es increíblemente eficaz para construir una memoria a largo plazo sólida. Y lo mejor es que no tienes que volverte loco con un calendario. Herramientas como Sumerly te ayudan a organizar tus tarjetas para que puedas seguir este sistema de repasos sin apenas darte cuenta. Crear tus propios quizzes y flashcards es una estrategia que todo estudiante debería adoptar.
¿Sirve para algo la paliza de estudiar la noche antes del examen?
Ah, el clásico “atracón de estudio”. A ver, seamos sinceros: puede que te salve el pellejo para aprobar al día siguiente. Funciona para llenar a reventar tu memoria a corto plazo. Pero es una tirita, no una cura.
Esa información casi nunca llega a la memoria a largo plazo. Es conocimiento de usar y tirar. Lo más probable es que, una semana después del examen, no recuerdes casi nada. Además, te estás saltando algo crucial: el sueño, que es cuando el cerebro realmente consolida lo aprendido. Para un conocimiento que dure, no hay atajos: el estudio repartido en el tiempo siempre, siempre gana.
Si quieres dejar atrás los atracones y el estrés de última hora, Sumerly puede ser tu mejor compañero de estudios. Convierte cualquier texto en flashcards y quizzes interactivos en segundos, para que puedas poner en práctica la recuperación activa y construir un aprendizaje de verdad. Prueba Sumerly y empieza a estudiar de una forma mucho más inteligente.
Giao Chan